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Crónicas del Turno de Noche

Esto va de...

Aventuras y desventuras de un grupo de recepcionistas convertidos a vampiros por obligación y profesión.

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Viernes, 23 de junio de 2006

GATOS PARDOS

En ocasiones la gente no comprende los motivos que le llevan a uno a preferir trabajar de noche. Existen muchos. Desde la tranquilidad que profiere el hecho de no tener que soportar a un jefe histérico, (o dos)poder cobrar un poquíto más, e incluso estoy segura de que yo veo el sol mucho más que mis compañeros, esos que consideran mi turno una aberración.
De ese mismo modo, hay personas que no son capaces de considerar otro horario que no pase por el ocaso y el amanecer, en ese orden. Siempre somos los mismos, nos volvemos huraños con el mundo supermegachachi que nos rodea, siempre trabajamos con la misma gente, vemos a las mismas personas. Incluso llega un momento en el que una mirada es suficiente para saber lo que está pensando tu compañero de turno, con el que compartes aventuras en lugar de verlo como un rival en tu campo. Las personas con las que compartes mas de la mitad de tu tiempo, las que tienen que soportar tus ataques de histéria y con los que puedes terminar una jornada a carcajadas tras el estrés de una noche surealista.

La parte negativa es que lo que pasa por delante de tus narices suele ser el lado mas infame de cualquier cosa.
Hace tiempo, no mucho, empecé mi turno con una consigna extraña: había un señor alojado un tanto especial. Lo trajo la policía porque el señor andaba un poco perdido por la ciudad. Decidieron entre todos que se quedase a dormir en el hotel, porque no era facil hablar con él. Y no eran capaces de conseguir algun dato que les llevara a dar con algún familiar del susodicho. A pesar de no acabar de entender la política de semejante hecho, lo aceptamos como bueno, sin haber entendido demasiado los motivos que podian haber llevado a la policía a traer a un señor a un hotel. Un señor que está en la calle y que no habla.

Sobre las cinco de la mañana, una habitación llama a recepción diciendonos que hay un señor dando tumbos por el pasillo. Precisamente coincidía con la planta en la que dormía el señor extraño. El señor de seguridad con el que suelo compartir horario y algunas risas subió para ver qué estaba haciendo. Pocos minutos mas tarde me llama:
- El señor se quiere ir. Dice que su tren sale por la mañana. Pero este señor esta mal.
- Bueno, pero no le podemos retener contra su voluntad.
- Es muy viejito... Bueno, yo le voy a ayudar a bajar a recepción.

Minutos después aparece mi compañero con un señor al brazo. Era un señor muy mayor. Debería tener no menos de ochenta años. Sujetaba un bastón casi tan viejo como él y muy usado. No llevaba maletas y sí mucho dinero en efectivo. Ni una triste bolsa. Caminaba con muchísima dificultad y siempre apoyado en su bastón y en una segunda persona. Daba pasos tan cortos que no superaban el largo de su pie. Apenas hablaba y las pocas palabras que conseguimos oirle las dijo en italiano. Los tres que componemos el staff nocturno nos miramos, dejamos al señor sentado en uno de los sofás del lobby y nos metimos en un cuarto contiguo.
Tras una charla breve. Más basada en lo que nos decía nuesto corazón que en lo que realmente ninguno de nuestros compañeros pudo pensar en el momento de recibir un huesped tan especial. A la conclusión que llegamos era que aquel viejecito no había perdido el tren. Para perder algo como un tren primero tienes que haber cogido otro. Y ese señor no había podido llegar solo a más de tres mil kilometros de su casa. La palabra "abandono" revoloteó sobre nuestras cabezas hasta que uno de los tres la hizo suya. Y el resto calló, y otorgó.
Una hora mas tarde mi compañero se ofreció a ayudarle a llegar a la estación de trenes donde le dejaría de nuevo al cargo de la policía de la estación. Los tres nos miramos sin decir nada. Realmente no podíamos. Intentabamos mantener la compostura que nos exige el trabajo de cara al público, pero nuestros ojos brillaban demasiado, y se enrojecían. Le vimos alejarse lentamente sujeto del brazo del guardia de seguridad hasta salir por la puerta. Mi compañera y yo seguiamos en silencio hasta que ella gritó nerviosamente "no es justo" y desapareció entre bambalinas. Yo tampoco tardé mucho en hacer un mutis para secarme los ojos, respirar hondo, y prometerme a mi misma escribir este relato para que nadie olvide. Por lo menos yo no lo haré.

Por: Rakel Archer | General | Comentarios (11) | Referencias (0)

Comentarios

(silencio)

Nocturno | 23-06-2006 05:12:06

Lo mismo digo... ya me extrañaba que no lo postearas por aquí también...

Señor Marqués | 23-06-2006 05:34:59

Bufff, esto que cuentas es realmente triste, me he emocionado leendolo hay gente que no tiene corazon, espero que a este hombre le fuera bien en su recta final de la vida, cieirtamente es una situación muy triste :(

zordor | 23-06-2006 12:04:41

Marqués, Nocturno me obligó, no es que me guste repetirme.

Zordor, gracias.

RKL Archer | 24-06-2006 02:50:10

Cuando se llega a una determinada edad, parece que todo lo que hayas hecho en la vida no sirva para nada y te conviertes simplemente en un estorbo.
Mi madre ha trabajado durante muchos años en residencias de ancianos y situaciones de este tipo se dan tristemente más a menudo de lo que se piensa.

Como diría Mel Brooks: "¡Qué asco de vida!"

Noctámbuleitor | 24-06-2006 04:59:29

joer, con cosas así te das cuenta de que eres un privilegiado, que pena.

el montador enmascarado | 27-06-2006 00:47:07

No he podio ver el partido... me tocaba trabajar...

En el piso de abajo, algunos clientes y compañeros de trabajo, podían seguirlo el el Plasma del Bar. Solo por 2 veces escuché gritos... cuando señalaron el penalti y cuando Villa marcó. Después algún que otro UUUUUYYYY y nada más.... Los comentarios de la página de marca... lentísimos.... lo de siempre.... el árbitro nos perjudica... ya consiguió lo que quería...

Al salir del Trabajo, en la radio opiniones dispares.... la culpa es de Raul... que jubilen al seleccionador... que necesitamos un seleccionador extranjero para cambiar la historia... Que dentro de 4 años iniesta y Cesc tendrán 24 años y se van a salir.... que si Torres es un Bluf, ... que si Francia tiene oficio.... que si los periodistas venden Humo......................................................................................... Un mundial más... una ilusión... un nuevo fracaso... Una esperanza para el futuro..... Una afición de 10...

!Viva el Mundial...!

Señor Marqués | 28-06-2006 02:08:09

Buenas. Aqui otro trabajador orgulloso del TURNO de noche. Aprovechador incansable de las tardes libres...
Cansado de comentarios del tipo: "Toda la nocheee" "y no te entra el sueño?" "y cuando duermes?" y demas tonterias que se responden solas...
Animo a todos los nocturnos...

Carlos | 28-06-2006 05:56:03

Muy bueno, Carlos. Eso es digno de entrar en las FAQ´s. XD

RKL Archer | 29-06-2006 01:54:32

Hola!
Yo también trabajo de recepcionista, aunque en mi caso lo hago en el turno de tarde, pero me toca una noche a la semana, y sé muy bien las bondades que tiene la noche (el dia anterior suelo pensar... ¡aaah! y mañana por la noche... ^_^)
Pero bueno, yo venía aqui por lo de la historia, ya que, al leerla, por un momento, se me han puesto los ojos como platos y se me ha acelerado el pulso, pero menos mal que al leer lo del bastón y el acento italiano se me ha pasado, uf! qué descanso! no era mi Luis.
Luis llegó a mi hotel en visperas de nochebuena, aunque en su caso lo hizo solo, también le costaba caminar y habalaba bajito o no hablaba. Resumiendo, Luis se había escapado de otro hotel, padecía alzheimer y otras enfermedades "mu malas" (de eso me enteré mas tarde, cuando fui a visitar el otro hotel) Acogí a Luis en el hotel aun estando mis jefes en contra, me dijeron que como había podido coger "eso". Al día siguiente conseguimos arreglarlo y convencerlo (entre el seguro del IMSERSO, mis compañeras y yo)para que cogiera un tren (no le gustaban ni los autobuses ni los aviones)hasta galicia, que es de donde era y donde quería ir.
Se hizo el valiente para superar el vertigo que tenía al pasar por el pasillo exterior de un 3er piso cuando le acompañé a la habitación. Sonreía a menudo y soltaba alguna frase que contenía más sabiduría que otros que hablan todo el tiempo. Al marchar me dio 10€ por lo bien que me había portado con él, 5 de los cuales los invertí en propina para el taxista que le iba a llevar a la estación de tren, para que se asegurara de que cogía el tren correcto y se quedaba en él. Hay personas que solo funcionan asi.
Saludos

César | 07-07-2006 19:18:04

Bienvenido César.

Nocturno | 12-07-2006 01:43:05

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